La música mala y la perversa

Los chicos de hoy ven como modelos deseables a personas que conviven con drogas, delitos, placer, sexo sin control, prostitución y un largo etcétera

Para nadie es un secreto, que la calidad de la música que se produce en casi todos los géneros, especialmente los populares, viene en franca decadencia. Y si nos fijamos en la que escuchan los jóvenes, esta realidad es dramática, pues no se trata solo de la precariedad de las producciones, ni la ausencia de virtuosismo, ni la pobreza de contenido; se trata de una especie de perversa intencionalidad oculta, que busca encausar a los niños y jóvenes hacia unos modelos que podrían deteriorarlos como seres humanos.

Modelos perversos

Para ser claros, los chicos de hoy ven como modelos deseables a personas que conviven con drogas, delitos, placer, sexo sin control, prostitución y un largo etcétera. Aparte de cualquier consideración moral o religiosa, esta tendencia marca la mente de personas que no tienen muchos elementos para saber racionalizar estos mensajes y acaban sucumbiendo a realidades que no conocen muy bien, y que casi siempre tienen consecuencias desagradables. Por ejemplo hay pseudo géneros como el reguetón, que según los especialistas, no deberían escucharlo los niños.Varios especialistas aseguran que el reggaetón es perjudicial para el desarrollo cognitivo de los niños.

Reggaetón

Intentar hacer entender a un niño este tipo de canciones, lo único que hace es destrozar su ritmo natural de desarrollo cognitivo. La mayoría de canciones del reggaeton presentan unos modelos de sociedad inalcanzables. Esto, a la larga, provoca ansiedad y frustración. Muchas de las canciones de reggaeton son violentas y sexistas. Los valores que transmiten son totalmente opuestos a los de una sociedad tolerante, igualitaria y respetuosa. En la mayoría de letras del reggaeton, la mujer no es que se encuentre en el mejor lugar. En muchas de estas canciones, se incita a la mujer a hipersexualizarse. La confusión de valores crea en los niños problemas de autoestima. No saber cuál es el camino correcto sólo provoca confusión y ansiedad. En la medida en que los niños no están preparados para asimilar este tipo de mensajes, les incitan en cierta manera a ‘correr’, a intentar acelerar su desarrollo para poder comprender estas canciones. Se rompe de esta forma el ritmo natural en su desarrollo cognitivo.