
Hemos venido destacando varios logros obtenidos por estudiantes caucanos en el campo de la electrónica, la robótica y la ingeniería aeroespacial. Es imprescindible que el sistema educativo, y los programas académicos lean este contexto y apoyen el aprendizaje de las nuevas tecnologías desde la edad escolar.
No hay más remedio si queremos ser un país competitivo y queremos que las nuevas generaciones no tengan rezagos en la sociedad de hoy y mañana. En ese sentido nos parece muy pertinente, a nivel de Popayán, la postura de la Secretaría de Educación municipal, en el sentido de priorizar en la inversión de dotaciones a los colegios que demuestren interés en enseñar y aprender en tecnologías.
La dependencia informó que se han invertido $31 millones de pesos en el laboratorio GITI del punto Vive digital del Técnico Industrial. De este espacio han salido soluciones innovadoras aprovechando la tecnología para ayudar a jóvenes con discapacidad y otra solución enfocada en crear consciencia sobre el manejo adecuado de basuras.
En el informe El Estado Mundial de la Infancia, de la UNICEF, si se aprovecha de la manera correcta y es accesible a escala universal, la tecnología digital puede cambiar la situación de los niños que han quedado atrás –ya sea debido a la pobreza, la raza, el origen étnico, el género, la discapacidad, el desplazamiento o el aislamiento geográfico– al conectarlos a numerosas oportunidades y dotarles de las aptitudes que necesitan para tener éxito en un mundo digital. Pero a menos que ampliemos el acceso, la tecnología digital puede crear nuevas brechas que impidan que los niños alcancen todo su potencial. Y si no actuamos ahora para mantenernos al ritmo de los cambios, los riesgos en línea pueden llevar a que los niños vulnerables sean más susceptibles a la explotación, el abuso y hasta la trata, así como a otro tipo de amenazas menos evidentes para su bienestar.
El mundo cambió y la educación debe cambiar para permitir que las nuevas generaciones tengan las competencias necesarias para desarrollar sus potenciales y tener acceso al mercado laboral. Es normal por ejemplo en países desarrollados, que los pequeños aprendan conceptos básicos de programación desde los primeros años de enseñanza. Los padres y los docentes también deben entender este nuevos escenario para saber apoyar a los jóvenes.





