A levantar el muerto en el Cauca

Desde hace algún tiempo se vienen presentando homicidios en los que aparecen cuerpos ultimados, casi siempre jóvenes de sexo masculino, y junto a ellos carteles en los que los criminales justifican su muerte. “Por rata”, “por jaladores de motos”, “Aquí no se roba”, etcétera.

Justicia criminal

Esta especie de justicia criminal, es sin duda un gran fracaso de la sociedad en su conjunto; de la justicia, de la educación, de la institucionalidad, del Gobierno, de cada individuo. Esta práctica ha ido tomando fuerza silenciosamente y lo peor es que cada vez parece tener más aprobación social, pues ante la inoperancia de las fuerzas del Estado, muchas personas creen que es la única alternativa de la gente del común frente a los delincuentes. ‘Limpieza social’ es un concepto bien conocido en este país para referirse a la acción de asesinar sujetos que parte de la comunidad considera indeseable. Los autores de estos crímenes selectivos actúan creen estar velando por la seguridad de una comunidad.

Población civil desarmada

Según el investigador Carlos Mario Perea, uno de los pocos académicos que se ha ocupado de este tema, “Este fenómeno se presenta cuando un actor se arma para ultimar a población civil desarmada”. Así es como lo define Perea. Y aclara que existen tres tipos de limpieza: social, política y étnica. La primera es un aniquilamiento sistemático sobre poblaciones que tienen características específicas por una condición o identidad social. Por eso sus víctimas suelen ser jóvenes, pandilleros, personas que consumen drogas, que hacen robos o que son homosexuales o transgénero. “Quienes la cometen, desde paramilitares hasta vecinos de barrio, creen que están haciendo un bien: deshaciéndose del mugre, de las sobras, de lo indeseable. Pero no hay ninguna limpieza: es exterminio, matanza y aniquilación”, Juan José Toro.

Propósito criminal

Los asesinatos responden a un intento de recobrar un supuesto equilibrio social que está en la mente del que perpetra el crimen. Lo que sucede en el Cauca obedece a esas dinámicas conceptualizadas, con un elemento añadido, quienes están ejerciendo la ‘justicia social’ son grupos armados, vinculados al negocio del narcotráfico directa o indirectamente, que han puesto en la mira preferiblemente a jaladores de motos, indigentes, extorsionistas y abusadores. Esto es prueba de la total ausencia del Estado en los territorios, que es incapaz de hacer cumplir la ley y mitigar la inseguridad. Las entidades del Estado solo llegan, cuando pueden, a levantar el muerto y llenar las estadísticas.