La historia de Andrea Satizabal y su hijo Elian Joel Carrero es un testimonio conmovedor de cómo el skateboarding puede trascender más allá de ser solo un deporte y convertirse en una herramienta terapéutica y de desarrollo personal. Hace aproximadamente tres meses, Elian, un pequeño payanés, comenzó a entrenar en el parque Santa Catalina los días jueves, martes y sábados, bajo la atenta mirada de su madre y con el apoyo incondicional de su familia.
Para Andrea, ser parte activa de las actividades de su hijo es mucho más que simplemente observar. Ella destaca cómo estas sesiones de skate han sido esenciales para fomentar el crecimiento personal y deportivo de Elian. Lo que es aún más significativo, es que el skateboarding ha demostrado ser una herramienta terapéutica efectiva para Elian, quien enfrenta el desafío del déficit de atención e hiperactividad. Los beneficios físicos y emocionales que Elian obtiene de este deporte son evidentes, y Andrea está agradecida por haber encontrado una actividad que se adapte a las necesidades y personalidad de su hijo.
También reconoce la importancia de estas actividades en el contexto local. Resalta que esta disciplina es un deporte interesante y estimulante, que gracias a la dedicación de los formadores que a pesar de la falta de recursos y reconocimiento, han estado comprometidos con su enseñanza. La falta de entrenadores especializados en skateboarding hace que su apoyo sea aún más valioso y crucial para el desarrollo de jóvenes talentos como Elian.
Como madre busca tener una visión amplia sobre la educación y el desarrollo de los niños. Además de promover actividades deportivas, reconoce la importancia de brindar oportunidades en diversas áreas recreativas. Es firme creyente en las múltiples metodologías educativas que pueden moldear a los futuros ciudadanos, permitiéndoles crecer social, cognitiva y personalmente.





