Ricardo Urrego
Como muchas otras fechas para celebrar, el 23 de cada año es el Día del Idioma en Colombia y en otros países. En nuestro caso, es reconocerle y celebrarle al idioma español un día por el cual también nos acordamos de Miguel de Cervantes, el autor del Quijote y su obra cumbre en la lengua oficial establecida por los españoles allende los mares. Pero esto de las celebraciones son cuestiones en muchos casos impuestas por quienes desde la oficialidad del poder pueden decidir por todos. Bueno, hay que decirlo, el idioma es una gran riqueza y no lo podemos desconocer en absoluto, cuando nos permite el entendimiento entre una gran mayoría de habitantes en la tierra que se cuentan por millones respecto al idioma español. El asunto de esta nota resalta la gran importancia de una celebración y más cuando se trata del idioma. No faltaba más. Pero como lo decía al principio del texto, el poder y la oficialidad aprueban las celebraciones que en el caso que nos corresponde, resulta muy merecida. Recordemos que el 23 de abril en cambio, para otra sociedad como la catalana en España, esta fecha se dedica a celebrar El Día de los Enamorados y no tiene nada que ver con el idioma porque ellos, los catalanes hablan su propia lengua en una España que los ha querido someter a pesar de su lucha por conservar su identidad, tan rica y grande como la de todo pueblo. Entonces, este ejemplo nos permite apreciar que celebrar una fecha depende de las prioridades de las culturas y, sobre todo de las decisiones desde el poder. Lo creo así cuando veo que no se tienen en cuenta las celebraciones desde la oficialidad para personajes que lucharon por el bienestar de los pueblos y en contravía, se busca desconocerlos o recordar mejor a falsos anti héroes o fantoches del mercado, convertidos en grandes protagonistas. Pero la lucha, la educación y la cultura permitirán que un día se tengan en cuenta acontecimientos valiosos y con mayor significado. Que bueno sería ver conmemorar en actos oficiales en Colombia las masacres de poblaciones civiles que nunca escogieron la guerra y sin embargo les cegaron la vida de la peor manera. Que bueno sería también, por una mejor educación y aporte a la cultura, conmemorar desde la oficialidad los asesinatos de lideres sociales caídos por el único hecho de buscar justicia e igualdad para las mayorías.

