El problema de la tragedia vial que tiene incomunicado el norte y el sur del país. La situación es de tal envergadura, que necesita la presencia permanente del Gobierno Nacional, en cabeza del presidente y todos los ministros. Hasta el momento no hemos medido bien la dimensión de lo que ocurre en Rosas y el Macizo Colombiano en general. Y no solo se trata del deslizamiento de tierra sobre la vía internacional, se trata de las afectaciones a instituciones educativas, asentamientos urbanos, redes de acueducto y alcantarillado, etc. Ahora mismo hay un gran riesgo sanitario por la falta de agua potable. Además más de 100 niños de la institución educativa Alfonso Córdoba, en la vereda La Soledad de Rosas, deberán ser reubicados en otros centros pues la infraestructura del plantel literalmente desapareció. La tierra se sigue moviendo, algunas personas aseguran que es solo el principio de un proceso de activación geológica de la falla de El Romeral y que todos los trabajos que se hagan para remover el material, pueden resultar inútiles y contraproducentes. Las vías alternativas que se usan son absolutamente precarias, y si siguen recibiendo ese volumen de tráfico posiblemente van a colapsar. La carestía y desabastecimiento de productos de primera necesidad se va a empezar a notar con el paso de los días. No se trata de generar miedo en la gente, es necesario dimensionar bien lo que está sucediendo para que se tomen las medidas apropiadas. El Presidente Petro recién anunció que la Panamericana solo estará habilitada en un mes. Ahora, y tratando de analizar las cosas desde un contexto más optimista, si es que eso es posible, se podría pensar que esta es la única manera de que el Gobierno le ponga atención al Cauca y lleguen recursos para ir solucionando, al menos en alguna medida, la vergonzosa situación de atraso en el concierto nacional. Los medios de comunicación se han encargado de divulgar la situación de precariedad de las vías, y las reacciones son de asombro. Ahora en el resto del país muchos colombianos quedan impresionados por los abismos de la vía alternativa que une Mocoa, Pitalito y Popayán. Parece asunto de película que cientos de personas estén transitando la llamada vía del ‘Trampolín de la Muerte’. Es para no creer que en el siglo 21 existan estos niveles de atraso. Pareciera que a los únicos que nunca les ha sorprendido es a nuestros políticos y gobernantes, para quienes siempre ha sido muy natural todo.




