El rosario de los deslizamientos

Lo que ocurre con el derrumbe de la Panamericana en Rosas, que está generando un colapso en la movilidad del departamento del Cauca, no es otra cosa que el producto del atraso vial de nuestra región. Es un lastre incontestable que repercute definitivamente en el atraso socioeconómico. La falta de vías o la precariedad de las mismas condicionan las dinámicas comerciales, turísticas y los intercambios sociales y culturales en general. Hay regiones rurales remotas e inaccesibles más por la situación de sus carreteras que por la distancia en sí misma. La falta de interés político, la corrupción, la escasez de recursos o el simple abandono del Estado; su indiferencia frente a la pobreza o el atraso de municipios que solo aparecen en el mapa cuando ocurren masacres o desastres naturales, hacen que varias cabeceras municipales, con sus corregimientos y veredas, estén ‘aislados’ por las vergonzosas condiciones de sus carreteras. Esto sucede en el oriente, en el sur, en el occidente, en el norte, en la misma meseta de Popayán, en municipios pegados a la capital del Cauca. Hace un año la Panamericana sur estuvo cerrada 20 días entre Popayán y Pasto. Una roca se desprendió y destruyó un puente sobre el kilómetro 41 entre Pasto y la localidad de Mojarras. Eventos como estos se suceden como un rosario cada cierto tiempo; cuando arrecian las lluvias, cuando hay desprendimientos, cuando las fallas geológicas se activan y la tierra revuelve sus entrañas. Porque la gente construye viviendas y se trazan vías donde no se debe. Y cuando arreglen la vía y retiren las toneladas de tierra que hoy impiden el paso, el reloj natural empezará un nuevo conteo regresivo hasta que suceda un nuevo deslizamiento y Dios no lo quiera, una nueva tragedia. La falla del Romeral que está entre los municipios de Timbío, Rosas y Sotará seguirá recordándonos la necedad, el atraso, la pobreza. Desde hace años hay estudios para una variante por una zona segura, pero es solo eso, un estudio, no hay ningún proyecto vial, ni lo habrá en el corto ni en el mediano plazo. Si la doble calzada Popayán-Santander de Quilichao, apenas está empezando después de años de atraso, imagínense ustedes amigos lo que puede significar una obra vial que solucione el problema de este calado. Es mejor no pensar en ello, ni en la carretera al mar, obras que parecen estar solo en el territorio de las utopías caucanas.