¿Fórmula médica de ‘Rebaja’?

Por Jair A. Dorado

Muchas veces, frente al caso de una enfermedad de un ser querido, se pierde un poco la objetividad, se actúa impulsivamente por el mismo afán de ver una mejoría rápida. Y en esos trances, después de un diagnóstico, acertado o no, acaba uno con una fórmula médica en la mano, y se enfrenta a dos opciones para conseguir los medicamentos recetados: hacer una fila de varias horas en las farmacias de las EPS, con la incertidumbre de que al llegar el turno, atrás de la ventanilla, una empleada le informe que este o este otro medicamento están agotados, y que por lo tanto hay que ‘estar pendiente’. ‘Estar pendiente’, que frase lapidaria y típica a la que nos referiremos en otra ocasión.

La primera droguería

Volvamos a la fórmula médica. La segunda opción es, claro, si es que hay dinero en el bolsillo, ir rápidamente y comprar los medicamentos en la primera farmacia que encontremos en el camino. Lo importante es que nuestro enfermo empiece el tratamiento cuanto antes y se mejore. Y éste es el otro error que podemos cometer, pues no todas las droguerías o farmacias del mercado son iguales. Allí la ley de la oferta y la demanda hacen su juego como en cualquier otro campo comercial.

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¿La rebaja?

El amargo descubrimiento lo hace uno después de haber comprado impulsivamente, cuando ya no hay nada que hacer. Resulta que un medicamento cualquiera, nada especializado, por ejemplo, solo por decir uno, ‘Aciclovir’, genérico, un antiviral que se usa en el tratamiento de varias infecciones y que se receta frecuentemente en los consultorios médicos, puede tener precios muy diferentes. Y claro donde creemos que está más ‘Rebajado’, resulta que te están dando un sablazo mortal. Así que amigos, por mucho que andemos apresurados, angustiados, alarmados, si tenemos una fórmula médica, tomémonos 10 minutos de más para averiguar el menos en dos farmacias distintas y no nos dejemos llevar por el nombre de algunas que prometen una ‘Rebaja’ cuando en realidad te están cobrando 20 mil pesos de más en un medicamento de uso corriente. Y como el tratamiento es de dos frascos, te tumban en más de 40 mil pesos en un minuto, una plata que seguro en estas circunstancias podrías haber usado mejor.