Cuando la energía de la juventud que debería ser el motor del desarrollo, no tiene como canalizarse en proyectos de vida, al final se deteriora y explota. No olvidemos el malestar social que estalló en el país el año 2021. Eso es lo que pasa en Colombia en general y en Popayán en particular. La falta de expectativas, la carencia de esperanza, la falta de oportunidades laborales, de estudio. En restrospectiva, podemos decir que la pandemia golpeó a todos los sectores de la sociedad, y acabó destapando la verdadera condición de los jóvenes, en especial mujeres que cada vez tienen más obstáculos para conseguir un trabajo o acceder a la educación. Según la Fundación de ideas para la Paz, una de las grandes fallas estructurales que dejó la pandemia del coronavirus en Colombia tiene que ver con el mercado laboral formal y la imposibilidad que tienen los jóvenes de acceder a él. Con o sin pandemia, el desempleo juvenil en el país es un fenómeno que se ha recrudecido. Este es el resultado de mitos, tradicionalismo, sesgos de género y un gran número de obstáculos que generan un panorama complejo. Hace unos años la educación era uno de los principales motores que impulsaba dinámicas de ascenso social: las familias invertían en la educación de sus hijos con la idea de que se vería retribuido en un trabajo con buen salario y acceso a prestaciones sociales. Ese mecanismo de movilidad social ya no es tan infalible. Cada vez los jóvenes presentan mayores dificultades para acceder a un empleo con buenas condiciones. En el caso colombiano, una tasa de desempleo juvenil del 20% nos ubicó en el puesto 53 a nivel mundial y en el octavo lugar de la región (Banco Mundial, 2021). Desde 2016 hay una clara tendencia a la baja en el número de matriculados en la educación superior, las tasas de desempleo abierto crecen, la competencia entre desempleados se hace más dura y afecta, en mayor medida, a las poblaciones pobres y excluidas que cuentan con deficiencias en la educación básica y en la capacitación técnica. Eso hace que su posibilidad de emplearse sea menor. Si nuestro gobierno y el aparato económico no e enfoca en la creación de empleo joven, estaremos sembrando más pobreza, desigualdad e informalidad para el futuro del país.


