Por Diego Jaramillo
Los resultados electorales de la primera vuelta para elegir presidente dejaron múltiples enseñanzas. Tanto política como académicamente, motivarán múltiples reflexiones. Ahora, el problema no es tanto encontrar los errores o dificultades del proceso. Interesa más bien establecer si el período entre estas dos contiendas es suficiente para garantizar cambios significativos en el resultado electoral. La fórmula ganadora fue la del Pacto Histórico con Gustavo Petro y Francia Márquez con una diferencia de un poco más de dos millones y medio de votos sobre los que le siguieron. Triunfo que, no obstante, generó pesimismo entre muchos seguidores por encontrar en la contraparte un acumulado de once millones, si fuese permitido concluir que los votos de los perdedores son endosables a los ganadores. Quienes erramos al persistir en la posibilidad de un triunfo de Petro en esta primera elección no podemos considerar que no sea posible hacerlo en la próxima. En mi caso, partí de la consideración de que estas elecciones están inevitablemente atravesadas por el Paro Nacional. Principalmente, porque el período de levantamiento, entre noviembre de 2019 y julio de 2021, introdujo a la vida política una gran cantidad de actoras y actores sociales. En su mayoría jóvenes; aunque también adultos cansados de la ausencia de Estado. Si hay algo que explique la alta votación del Pacto es justamente ese proceso. Igualmente, si existe la opción de ganar, es precisamente porque las demandas allí establecidas y las plurales formas de defenderlas siguen vigentes en la memoria de la gente. Ahora se trata de llegarle a ese alto porcentaje de abstencionistas y a los pocos derrotados que no comulgan con la continuidad de un gobierno autoritario, como lo sería su contrincante. Guiado por Hitler, líder fascista alemán responsable del asesinato de más de seis millones de judíos. Sin proyecto de gobierno, más allá de acabar con la corrupción. Machista, patriarcalista. Investigado por la fiscalía por corrupción. Desconocedor del país. Solucionador de problemas administrativos a coscorrones y cachetadas. Ignorante de aspectos centrales de la política nacional, como el Acuerdo de Escazú. La información es amplia en este sentido. Por tanto, la campaña está en nuestras manos. Es la hora de acudir al vecino, vecina. Al amigo o amiga. Al familiar. Si cada cual se encarga como mínimo de conseguir un nuevo voto marcaría la diferencia. Es el camino de quien no solo esté cansado de la corrupción. También, y principalmente, de la desigualdad social, la injusticia, la miseria, la pobreza, el racismo, la violencia. Un voz a voz que silenciosamente posibilite el acceso de Petro y Francia al poder.

