Hoy empieza la Novena de Navidad para el mundo católico y con ella entra diciembre en su recta final en materia de celebraciones. Típicas en Popayán como las rosquillas, el manjar blanco, los trancones, los tumultos, las chirimías, los villancicos, las selfies en el alumbrado del Parque Caldas, las fiestas de las empresas y los excesos. La Novena es una costumbre muy arraigada en Colombia, Venezuela y Ecuador. Muy similar a la costumbre de las Posadas mexicanas que también son populares en América Central. La novena fue originalmente creada por Fray Fernando de Jesús Larrea, franciscano nacido en Quito en 1700 quien después de su ordenación en 1725 fue predicador en Ecuador y Colombia. Fue publicada originalmente en 1743. Un elemento fundamental de la Novena son los villancicos, con ellos sucede lo mismo que con las chirimías, que pensamos que son auténticos y no lo son tanto. Empezando porque son muy antiguos. Tienen origen por los siglos XV y XVIII, en los años del ‘Renacimiento’ español, en España y Portugal para posteriormente dar el salto al Nuevo Mundo. Su origen es popular y están permeados de música y poesía. En principio se consideraron profanos y con el tiempo se los incluyó en las misas católicas. Algunos aseguran que el compositor de los primeros villancicos fue el Marqués de Santillana, conocido como el primer poeta del siglo XV, por haber creado una serie de canciones para celebrar con sus tres hijos el misterio de la Navidad; el origen de estos pudo haber sido un poco antes. Por el siglo V, los evangelizadores cristianos llevaban la buena nueva de Dios a los aldeanos y campesinos que no sabían leer, por lo que llamaron a estas canciones con el nombre de “Villanus”. Con el tiempo, hasta llegar al siglo XIX se denominaron villancicos, por ser cantos que aluden exclusivamente al misterio de la Navidad. Su origen se remonta a los cantos de los autos sacramentales y navideños de la Edad Media. Cuando el pueblo los adoptó como propios se les llamó piezas villanas, de las cuales pudo salir el nombre. Uno de los primeros fue: Las cántigas de Santa María, que escribió en el Siglo XIII el rey Alfonso X, el Sabio de España, y musicalizado por el trovador Villancete. Hay quienes aseguran que de este nombre pudo salir la palabra villancico. Otros dicen que deriva de los villanitos, niños que cantaban en los autos sacramentales. En todo caso novenas y villancicos han llegado hasta nuestros tiempos después de largo camino y sin duda se rezarán y cantarán mucho después que nosotros ya no estemos en este mundo.



