Oficina de robo en el barrio Santa Inés

Don Chirimias

Don Chirimias

DIARIO DEL CAUCA acompañó la celebración de los 125 años del colegio San José de Tarbes, conocida como Las Josefinas, una institución de mucha tradición en la Ciudad Blanca, por su aporte en la educación, el deporte, la cultura y los valores humanos. Desde esta casa editorial les enviamos un gran abrazo a directivas, profesores, alumnas y exalumnas. 

Popayán sin Dios ni Ley

Oigan amigos, esta ciudad está cada vez peor, sin Dios ni Ley como se dice. Los delincuentes campan a sus anchas, roban donde quieren y el ciudadano de a pie se siente a merced de los antisociales. No importa que sea el centro comercial Campanario, donde la gente antes se sentía de alguna manera segura para realizar una transacción bancaria. Nada, eso se acabó, te aparece un tipo con un revólver, te quita lo que llevas y adiós. 
Los vigilantes de ese sitio están pintados, como si no estuvieran, no tienen como detener a un delincuente. Solo sirven para recomendarles a los clientes el uso del tapabocas o para vigilar que no pase nada raro en los espacios compartidos. Si en esos sitios supuestamente vigilados pasa lo que pasa, que podemos esperar en la calle. 

El barrio Santa Inés

Hay barrios como Santa Inés, donde los malandros se encuentran tan cómodos, a gusto y seguros, que se dan el lujo de ‘trabajar’ como en horario de oficina. Roban por la mañana, escapan, van a almorzar, a ver a la familia, a descansar un rato, vuelven por la tarde, atracan a otro transeúnte, regresan a casa, sin prisa, no hay persecuciones, y les da tiempo para volver por la noche y realizar un último hurto. Ha sido un día productivo, sin duda. Hay que descansar,  porque mañana hay que levantarse con energía. Los tres robos en la misma moto, con la misma ropa que usaron hace unos días en otro hurto.. también en Santa Inés.

El furor de la gente

Aquí no hay Policía, no hay Administración Municipal, no hay Secretaría de Gobierno, no hay Alcalde. No hay nada. Y los vecinos son gente paciente, pero ya se están cansando. Ni a comprar el pan se puede salir, te caen estos dos de la moto con una pistola te dejan sin entredía. Pero eso sí, que no se vayan a dejar coger un día de estos, porque los vecinos tienen la sangre en el ojo y no van a andar con cotemplaciones.

 

Jair A. Dorado