Otro despertar

Ricardo León Urrego

Cuando desde una Presidencia de la República se dicen las verdades sobre el daño que por decenios el poder y la gobernanza le han hecho a Colombia, creemos que es lo más glorioso. Se convierten en palabras históricas cuando las dice un presidente como nunca otro desde el solio de Bolivar las había pronunciado. Gustavo Petro Urrego le ha dicho a todos los colombianos y al mundo que las desigualdades no pueden continuar ahondándose en este territorio lleno de riqueza natural y humana y es el momento de enderezar el camino torcido que forjaron las oligarquías y los oportunistas arrimados al poder desde siempre. Petro ha dicho que la niñez debe alimentarse y nutrir el cerebro que ha sido carcomido por el hambre y la desnutrición. Que los jóvenes merecen la educación para la vida digna y que los mayores merecen la salud que les han robado. Ha tocado el tema de pagar impuestos, aquellos que se enriquecieron de la mano del estado y por conveniencia de las leyes y toda clase de favoritismos. Era necesario decirlo desde la investidura de un presidente que busca una Colombia justa, que le baje el voltaje a la violencia y a la muerte desmedida de hermanos colombianos y por línea recta, se detenga la destrucción del medio ambiente, entendiendo que la destrucción de la selva constituye una preocupación prioritaria a la hora de balances de vida y muerte. Fundamental desde donde se mire que un presidente manifieste ipso facto detener la destrucción de la selva amazónica. Colombia es Selva Amazónica y la única gran selva del mundo.Aquí hemos llegado a la reflexión para acordarnos que la patria es de todos y no la eterna finca de los dueños de partidos políticos, de industriales, banqueros, comerciantes de muerte y de todos aquellos que se quieren montar en el espectáculo siniestro y criminal de la corrupción. Este país, además debe recuperar la salud para todos sin más. porque los dineros de la salud no pueden seguir utilizándose para comprar mansiones en Miami o tomando whisky en Dubay, además de campos de golf mientras aquí se le hacen a los enfermos los paseos de la muerte de hospital en hospital hasta quedar muertos como perros sin dueño en corredores fríos de aquellos centros de salud. Algún día llegaría un presidente a decir las cosas que no se habían dicho desde esa posición exclusiva, solo para la rosca oligarca y oportunista de sus aduladores. Y solo van unos días de gobierno, pero con decir lo dicho, el paso es grande.