Los estudiantes, la moneda de cambio en el paro de Asoinca

Los docentes de Asoinca siguen en paro.

Los docentes de Asoinca están en paro. Cuatro mil docentes marcharán hasta la capital del país. Están decididos a no volver a clases hasta que el Gobierno Nacional no se comprometa a solucionarles el tema central de la salud. Mientras tanto los estudiantes seguirán en el limbo.

Muchos los apoyan, pues entienden que el sistema que los cobija, el prestado por la EPS Cosmitet, es más que precario. Pero no más que el que tiene el resto de los ciudadanos en este país. Pero no es solo el tema de la salud el que está en juego en esta enésima movilización. También solicitan mejoras en factores como salud, la vivienda y alimentación escolar. Bloquear las calles y vías principales de Popayán no les ha generado muchos resultados, por lo tanto consideran que mejor es ejercer presión en la misma capital de la República.

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Y los motivos son válidos en el paro de Asoinca, es bueno luchar para que estos aspectos sociales se mejoren. Ojalá lo logren, algún día. Pero, y ese es el gran pero en estas posturas; la moneda de cambio siempre serán los miles de estudiantes que se quedan sin recibir sus clases, sin la cobertura de la escuela y el entorno educativo.

Una generación de jóvenes que arrastra grandes deficiencias especialmente desde el parón de la pandemia donde todo el proceso educativo se rompió abruptamente y que seguro dejará grandes secuelas para su futuro.

Los expertos en educación aseguran que la capacidad de los niños de leer, escribir y realizar operaciones matemáticas básicas se ha deteriorado. Fue uno de los últimos gremios en regresar a la normalidad después de la emergencia sanitaria. Se negaron una y otra vez a volver a las aulas por motivos de salud. Y los muchachos sufrían las consecuencias.

Responsabilidad social

Sigue quedando en duda la responsabilidad social y ética de los docentes, que esgrimen un montón de consideraciones para no hacer su trabajo y presionar al Estado, pero ponen en la última posición a los que son su razón de ser: los estudiantes y la educación. Podrían perfectamente nombrar una comisión para ir a Bogotá a hablar con el Presidente, ¿pero es necesario que sean 4 mil docentes?

Hay muchos padres de familia, especialmente en zonas apartadas y vulnerables, que no tienen con quien dejar a sus niños, y estos quedan expuestos a flagelos y amenazas. Esperemos que esta movilización no se extienda demasiado en el tiempo, y que el remedio no acabe siendo peor que la enfermedad que se busca sanar.