Posesión de Petro

Don Chirimias

Don Chirimias

Con un discurso esperanzador a los ojos de sus seguidores, se posesionó Gustavo Petro como presidente de los colombianos, el nuevo mandatario ofreció unas palabras que invitaron a la unión. Sin lugar a dudas la coyuntura actual constituye para el nuevo mandatario un difícil reto, pues la violencia y el fortalecimiento de los grupos criminales han alcanzado un nivel superlativo. 
Gustavo Petro da inicio a una nueva etapa de Gobierno, una nueva era que los colombianos esperan con mucha expectativa. Su discurso sonó esperanzador, tal y como muchos colombianos lo estaban esperando. Este es quizás uno de los gobiernos más complicados por cuanto la realidad así lo dibuja, sin embargo el discurso que entregó a los colombianos imprimió seguridad y tranquilidad. 

Sin sectarismo

Así como durante el periodo electoral invitamos a la gente a bajarle el tono a las diferencias y a evitar el sectarismo, que casi siempre es germen de intolerancia y violencia, ahora en ese mismo sentir invitamos a que empecemos a construir escenarios de encuentro y no de  ruptura. Nuestro país está roto, partido en dos, por culpa de personajes que desde sus posturas particulares en la política y en los medios, generan violencia verbal, como si quisieran perpetuar la fractura, como si de alguna manera ese escenario les conviniera a sus intereses.

Sentido de nación

No hay que crear enemistades por cuestiones políticas. Ni un presidente de derechas ni de izquierdas tocará a su puerta para solucionar sus necesidades y solventar a su familia. Eso no va a suceder.  La vida en términos generales seguirá como hasta ahora, así que no vale la pena ese tipo de enemistades gratuitas cuando ni usted ni yo tenemos en nuestras manos la posibilidad de cambiar los grandes pilares donde se estructura el poder político y económico de nuestro país. Si bien estamos en una etapa histórica del país, en el que la polarización y la división del país es más evidente que nunca, es una buena oportunidad de unir nuestra voluntad y nuestra capacidad como sociedad para empezar a pensar como nación, no como individuos aislados, si no como un conglomerado que necesita caminar en la misma dirección, por una vez en la historia, como un pueblo. Suena utópico pero en algún momento esto debe darse, sino en esta generación, en las próximas, cuando tal vez germine una nueva conciencia colectiva.