Participación ciudadana es un derecho y deber que nos garantiza a todos los ciudadanos la posibilidad de denunciar las inconformidades, las cosas que perturban de alguna marera la vida en sociedad. Sin embargo, la participación en la región es escasa, algo nula la verdad.
Pareciera que todos estuvieran conformes con las administraciones municipales y departamental, es ilógico que exista tanto que exigir a los mandatarios y parece a nadie impórtale que hayan pasado 4 años de vacíos estatales, obras sin terminar, más de un “elefante blanco” escondido tras las realidades de los caucanos.
Quiero invitarlos a que se hagan participes de los procesos que se van realizando desde los diferentes municipios, en pro de vigilar, demandar y proponer cambios para nuestras realidades, si somos quienes elegimos debemos entonces velar por los intereses en común que tenemos.
De nada sirve que unos cuantos tomen la iniciativa de levanta voz contra los malos manejos, si los demás nos sentamos a ver como lo hacen, y una que otra vez aplaudimos los resultados de ello, y cuando se logran avances entonces todos disfrutan. Si es claro que la participación ciudadana es algo altruista, pero también que es algo que debe ser prioridad para todos.
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El Cauca particularmente ha sido siempre olvidado por todos los mandatarios que solo lo conocen en tiempo de guerras fuertes o en tiempo de elecciones, más allá de eso es un hueco en el mapa, no hagamos lo mismo nosotros con nuestro departamento, no sería lógico dejar de lado la realidad que vivimos, nuestras necesidades y las posibilidades de un desarrollo sostenible que podemos reclamar y trabajar juntos.
Podría apostar que la mayoría no conocen los mecanismos de participación ciudadana, estos son: el voto, el plebiscito, el referendo, consulta popular, cabildo abierto, la iniciativa popular, revocatoria de mandato y tutela, haciendo uso de esto los colombianos podemos generar un dialogo directo con entes gubernamentales, es decir, que son los que nos permiten dar una voz frente a temas de decisión colectiva, a modo de herramientas que incentivan y aseguran que los ciudadanos puedan generar debate y actuar sobre las ramas de poder legislativo, ejecutivo y judicial. Algunas de las garantías son votar libre y secretamente, militarizar zonas que lo requieran, mostrar nuestra inconformidad con medidas que sean impuestas y garantizar que las leyes sean cumplidas por parte del gobierno.





