El civismo que se perdió

Pequeñas acciones, grandes consecuencias

Botar basura en la calle, colarse en una fila, irrespetar normas básicas: acciones mínimas que parecen inofensivas, pero que deterioran la vida colectiva. El civismo no es un detalle menor, es la base de la convivencia.

Cuando se normaliza el “todo vale”, se rompe el pacto social. El espacio público deja de ser de todos y se convierte en tierra de nadie. No es solo falta de autoridad, es ausencia de conciencia ciudadana.

Recuperar el civismo implica entender que vivir en sociedad requiere límites, respeto y corresponsabilidad. No es un favor, es una obligación compartida.