No debemos esperar nada

Ministros, congresistas y funcionarios de primer nivel en el concierto nacional ha tenido el departamento del Cauca pero poco o nada han hecho por la gente. Usan la pobreza y la miseria de sus gentes para ganarse un puñado de votos que los encumbra y luego les dan la espalda con todo el cinismo posible.
Hoy mismo nos representan en Bogotá un exgobernador del Cauca y un exalcalde de Popayán. Lograron su objetivo. Se encumbraron. De ellos no debemos esperar gran cosa. Sus periodos de gobierno fueron, inútil uno y tormentoso el otro. Son por lo tanto responsables, en parte, del atraso y la pobreza estructural del Cauca y de Popayán.

Inoperancia

Los escándalos con la justicia por temas de corrupción marcaron todo el periodo de gobierno del alcalde. El exgobernador en cambio fue un invitado de piedra al desencadenamiento de la violencia en los territorios y ejerció una simple representación de su jefe político. Igual que la del actual mandatario, figuras más bien testimoniales. La estrategia es inteligente: dejan pasar los años en un bajo perfil, sin dejarse notar mucho, sin llamar la atención.
Al menos eso es lo lógico. Si bien todos merecemos segundas oportunidades por supuesto, los políticos también, ¿Pero cuál es la razón para pensar que lo que antes no hicieron, cuando ejercían un poder ejecutivo, ahora sí serán capaces de hacer, desde Bogotá, lejos de esta Colombia profunda? Igual hacen promesas.

Sin ponerse colorados

“Ésta representatividad redundará en beneficios para los caucanos, el suroccidente del país y Colombia en general, por cuanto los proyectos políticos de estos dos ex gobernadores y líderes políticos de conocimiento y experiencia, (Temístocles y Campo) va a ser colocada en función de la región y en procura de mejores condiciones de vida de los ciudadanos”, discursa con emoción un líder de bolsillo en Timbío cuando los dos políticos asumieron sus curules.
¿Qué se puede esperar de nuestros representantes caucanos, ahora que el Presidente Petro dio la orden de construir la variante Timbío-El Estanquillo? Eso, sí. Lo que pensamos todos, que se quieran echar méritos por lo que no han hecho. Sin ponerse colorados.