“No soy un hombre, soy un pueblo”

Diego Jaramillo Salgado Diego Jaramillo Salgado

El sentimiento popular favorable a Jorge Eliécer Gaitán hizo de él un caudillo. Para tratar de desvirtuarlo, emitió el principio: “no soy un hombre, soy un pueblo” con el cual rescataba el valor de la movilización de los desposeídos y de sus aspiraciones en la representación política canalizada por él. El líder liberal, día a día adquiere más peso en la memoria histórica nacional. Principalmente en el liberalismo y en la izquierda. Explicable por las raíces de las diferentes corrientes inscritas en ellas. No así en lo que el país vive desde 2008, con la adopción de su nombre por las Autodefensas Gaitanistas de Colombia. Adoptada como tal para mostrar una supuesta orientación política justificadora de su accionar militar. No otra cosa se puede entender en su declaración de principios: “Nuestros esfuerzos irán encaminados a luchar contra la guerrilla, la corrupción, el terrorismo, el secuestro, los crímenes de estado, la politiquería, la violación a los derechos humanos y al fortalecimiento de la democracia participativa. En busca de una Colombia madre patria para todos” (Verdad Abierta) Medio a través del cual logran respaldo de ganaderos, terratenientes, comerciantes, empresarios agroindustriales y no pocos políticos. Tomo prestada la observación popular para decir que el líder liberal se debe estar revolcando en su tumba. Es un contrasentido ver en los medios de comunicación vallas con palabras de Gaitán para justificar su presencia en las regiones. Pues desde su origen y en el desarrollo de su acción militar, nada más alejado de cumplir con las banderas que dicen tomar. Incubados en el paramilitarismo cruel y despiadado, despliegan a pie juntillas sus enseñanzas y sus experiencias. La estela de sus asesinatos, masacres, confinamientos, amenazas, desplazamientos está claramente confirmada por los entes judiciales. El único lenguaje que les es común es el de las armas. El diálogo posible con ellos es el de la rendición, el sometimiento, o el de los sepulcros. Cualquier construcción colectiva, comunitaria o social es su enemiga, solo por serlo. Al ser uno de los grupos armados ilegales con más fuerza en el país, no es extraño que ahora apuntalen a la ultraderecha en su intención de propiciar la caída del actual gobernante, Gustavo Petro. El anuncio de la movilización del 14 de febrero convocada por ella tiene su eco en las regiones en que este grupo tiene su dominio. Videos anunciando el apoyo de militares en retiro a esa movilización, abren espacios para una mayor acción del paramilitarismo. Tendencia que se espera se esfume en su intención permitiendo privilegiar la fuerza de la Democracia.