La intransigencia de las EPS no tiene límite; no importa que usted padezca una enfermedad de alto riesgo, igual tiene que andar poniendo tutelas para que su caso sea atendido y reciba el tratamiento cuando este se sale de lo normal, es decir cuando este es costoso.
Toca entutelar
Tutelas para todo. Una mujer embarazada es incapacitada, la EPS en cuestión dilata el pago de estas incapacidades exigiéndole mil papeles, como es la estrategia normal en estos casos.
Tiempo
Los meses pasan, la mujer que tiene un embarazo de alto riesgo y necesita un tratamiento especializado, se ve escasa de recursos. Al final se da cuenta que nadie en la EPS se hace cargo de su situación y lo único que le queda es llevar un mamotreto de exámenes, pruebas médicas y diagnósticos para sustentar una Acción de Tutela en un Juzgado. Tutela para que te atiendan y tutela para que te paguen una incapacidad que no llega ni al salario mínimo. Una miseria actual, natural, normal de nuestro sistema de salud. Penurias
Ruego
Hay que rogar para que te concedan tus derechos, para que alguien, en algún escritorio de esta EPS, le dé por estampar de mala gana una firma para autorizar el bendito pago, al fin, después de varios meses de angustia y penurias. La tutela es lo único que le queda a la gente, para que alguien le pare bolas, para que el sistema de salud no le adelante la hora por negligencia, desidia e ineficiencia.
Macabra estrategia
La estrategia es dilatar, demorar los pagos, pues en ese proceso es posible que el paciente se canse y no pida, o no aguante el trajín de andar de un lado para otro y finalmente se muera. Un gasto menos dirá el funcionario en su confortable oficina, una alegría más para los accionistas de la EPS. Dilatar tambien cuando el cristiano va a reclamar su pensión después de toda una vida de trabajo, pero ese es otro cuento.



