La maquinaria amarilla que nunca llega

La gente del oriente del Cauca, no come cuento de las disculpas que pone la Gobernación por el incumplimiento en los trabajos de mantenimiento y habilitación de las vías. Según el diputado del movimiento Alternativo Indígena y Social MAIS, Jesús Chaves Yondapiz, el uso que se está haciendo de la maquinaria amarilla deja mucho que desear. Para el líder político, el inconveniente de las lluvias, que por estos días azotan la geografía caucana, no puede ser un justificante permanente para que las máquinas no lleguen a los sitios que se requieren. Precisamente, es en estas condiciones adversas cuando se requieren estos trabajos. Por lo tanto existe un velo de desconfianza por estos argumentos expuestos por la Secretaría de Infraestructura. Según Chaves, dicho incumplimiento tiene que ver más con la cercanía de las campañas electorales, que con un verdadero impedimento físico para ubicar las maquinarias donde se necesitan. En ese sentido apoyamos la exigencia del diputado, en el sentido de que se debe conocer la programación de la maquinaria comprada por la Gobernación del Cauca, pues hay compromisos programados y firmados con varios municipios caucanos. Hay que seguir investigando las verdaderas razones para estos atrasos en el movimiento de las maquinarias, pues en realidad están para solucionar el problema central y dramático de la movilidad en el Cauca. En este contexto y dada la necesidad de usar las máquinas como auténticos apagafuegos, queda demostrada una vez más la precariedad y el atraso de la red vial en los municipios del Cauca. Estos ´ruegos’ que se le hacen al Gobierno seccional para que asista a los habitantes de los municipios remotos que se han quedado atrapados por los derrumbes, no es más que un signo de la pobreza. Pareciera que se tratara de un favor pedir al gobernador o a la secretaria que se reactiven los trabajos, que desbloqueen, que hagan mantenimiento preventivo. Esperemos que en los próximos meses cuando estemos en plena temporada electoral, no aparezcan, llueve o truene (nunca mejor dicho), las dichosas maquinarias para ofrecer trabajos a cambio del favor político, a cambio del voto del campesino al que ahora harán aparecer como el gran beneficiado de este o aquel candidato. Esperemos que el campesino tenga bien en cuenta los retrasos, la indolencia, cuando los nuevos candidatos lleguen envestido de un aura redentora, encabezando una comisión técnica, para solucionarles sus problemas.