Obras abandonadas en Popayán

La perniciosa costumbre de dejar las obras a medias no cambia, es casi una constante en este país. Incluso hay un registro oficial de la Contraloría General de la Nación que da cuenta de ellas con detalle. Es como una estadística de lo fallido, de lo inacabado, un registro casi insólito que no hace más que institucionalizar la ineficiencia, la inoperancia y muchas formas de corrupción. Y esto sucede en todos los niveles de la Administración Pública, desde el Gobierno Nacional hasta el Municipal, pasando por los gobiernos departamentales. Cuando se trata de grandes infraestructuras las que se abandonan, los casos tienen más despliegue mediático y generan ciertos escándalos casi siempre pasajeros, que acaban olvidados con los tiempos. Y este desinterés ciudadano tiene que ver con la falta de consecuencias reales sobre el causante o los causantes de los retrasos, los abandonos o los desfalcos. Pero este fenómeno dañino no solo se da a gran escala, también hay obras de menor envergadura, cuyo abandono afecta a comunidades pequeñas y que es necesario resaltar, poner en evidencia para que no pasen desapercibidas. A nivel del Cauca, no solo pues se trata del megacolegio de Argelia, ni del famoso acueducto de Mercaderes, ni el de El Bordo, también so obras como la placa huella de La Tetilla, que habría sido dejada en el limbo por parte de un contratista de la gobernación del Cauca, tal como lo denunció la veeduría ciudadana a cargo de la supervisión del proyecto.
Se trata de la obra de pavimentación del circuito rural 1, entre variante Morinda – Santa Rosa y La Tetilla, que según los voceros de la veeduría se dejó sin terminar a falta de solo 200 metros para culminar un tramo de 1600 metros, y que en su conjunto es de vital importancia para mejorar la movilidad en este sector rural de Popayán.
Al parecer el contratista responsable de la obra se quedó sin recursos para responder por el acabado del tramo 1 o circuito 1, lo que hace preveer que tampoco podrá responder por el Circuito 2 como se tiene pactado en el contrato 2217-2020 por más de $4 mil 500 millones de pesos. El segundo circuito, que también tiene veeduría propia, está proyectado entre el Río las Piedras – Quintana y Las Guacas. Proyecto que al parecer  se quedará en el papel y ya completa más de seis meses de retraso. Unas 17 veredas se quedarían sin esta vía.