
Tristemente hay que decir que la falta de cultura es un común denominador cuando se trata ‘jugar’ con carioca, talcos, tintas y agua en los carnavales de Pubenza. Nos han llegado muchas quejas a la sala de redacción. Muchas personas que no estaban participando de las festividades se vieron de un momento a otro involucradas en ellas por la fuerza. Varios vehículos de transporte público fueron ‘atacados’ con agua, cuando sus ocupantes se dirigían o venían de sus actividades cotidianas.
¿Y para qué sale?
Con la famosa frase de ‘para qué sale’ la gente se siente con la autorización de ensuciar o mojar a las personas. Eso es triste. En las Américas varios transeúntes fueron metidos a la fuerza en depósitos de agua. Eso no es normal, es una falta absoluta de respeto por el prójimo. Hubo quejas de globos de agua congelada, polvos lanzados con sevicia a los ojos, y otros exabruptos que es mejor no nombrarlos.
¿Por qué no podemos respetar la voluntad de la gente que en esos días no participa del jolgorio? Por lo demás la gente estuvo muy animada, disfrutó de las actividades que se realizaron en varios puntos de la ciudad y en diversos escenarios. En términos generales la gente se comportó con civismo.
Remataderos
También nos llegan noticias desagradables de lo que sucede en establecimientos llamados coloquialmente ‘remataderos’, que como su nombre lo indica son sitios donde van a parar todas las personas que vienen de discotecas, bares y otros lugares para quienes la noche y la madrugada no es suficiente para dar rienda suelta a sus impulsos bohemios. Ya se imaginarán queridos amigos las condiciones en las que llegan estas personas, en términos de alcohol y otras sustancias, con sus capacidades psíquicas absolutamente alteradas. También hay que advertir del riesgo que estas situaciones entrañan por la intolerancia, las agresiones y la violencia que puede suscitar.
Si ya somos violentos en condiciones normales, con nuestros 5 sentidos, piensen bien lo que puede suceder cuando la gente viene de varias horas de alteración. Sería muy conveniente que las autoridades le pusieran un poco de cuidado a estos establecimientos antes de que suceda algo que se vaya a lamentar.





